Grupos de población vulnerables a las olas de frío

Los grupos de población especialmente vulnerables a las bajas temperaturas son:
- Personas mayores de 65 años: a causa de una menor eficacia de la fisiología termorreguladora del organismo (los mecanismos defensivos frente al frío como la vasoconstricción, la tiritona o la propia percepción de la temperatura suelen estar disminuidos); y por una mayor incidencia de la condición de polimorbilidad en los grupos de edad más avanzada.
- Personas con enfermedades crónicas susceptibles de ser agravadas en situaciones de estrés prolongado: cardiovasculares, respiratorias, neurológicas, hipotiroidismo, diabetes, trastornos psiquiátricos y adicciones.
- Mujeres gestantes: la exposición a episodios de frío extremo se ha asociado con complicaciones en el parto.
- Recién nacidos y lactantes: su sistema de respuesta neurovascular todavía no está tan desarrollado como el de la población infantil o adulta para luchar contra el frío.
- Personas que toman medicamentos que interfieren con los mecanismos adaptativos al frío del organismo, como son los vasodilatadores, depresores del SNC, relajantes musculares, entre otros.
- Personas con movilidad reducida, desnutridas, con agotamiento físico, casos de intoxicación etílica.
- Personas que trabajan al aire libre.
- Personas que practican deportes al aire libre en zonas frías.
- Personas sin hogar.
- Personas que sufren pobreza energética, por pobreza y/o bajo estatus económico, lo que les impide mantener una temperatura de confort en los hogares en los momentos más fríos del año. Asimismo, a causa de la distribución de la pobreza y de las tareas de cuidado en función de los roles de género, se ha establecido que, en estas situaciones, probablemente quien pase más tiempo en estos hogares poco confortables sea una mujer, por lo que también debe considerarse un grupo vulnerable. Además, las personas inmigrantes en situación de precariedad deben ser consideradas vulnerables.
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