Aumenta la percepción del cambio climático y su influencia en la seguridad y salud en el trabajo [LADEP]
Según la última encuesta realizada por la Agencia Europea de la Seguridad y Salud en el Trabajo, el año 2025, parece que el cambio climático y su influencia en la salud laboral es cada vez más percibido por la población trabajadora. La encuesta fue realizada por teléfono en abril de 2025, recabando respuestas de más de 28 000 personas que trabajan por cuenta ajena en todos los Estados miembros de la UE, además de Islandia, Noruega y Suiza. Se analizaron tanto los efectos del cambio climático como otros dos factores considerados también prioritarios como son los riesgos psicosociales y el uso de las tecnologías digitales y sus efectos en la salud mental de los trabajadores. El resultado es que a un 31% de las personas trabajadoras les preocupa el impacto de los riesgos medioambientales en su seguridad y salud en el trabajo (Informe OSH Pulse, 2025).
Existen datos que muestran que el cambio climático ya es un problema que afecta a los lugares de trabajo: un tercio de las personas que trabajan en la UE están expuestas a riesgos como calor extremo, fenómenos meteorológicos extremos o mala calidad del aire. El aumento de la temperatura, la radiación ultravioleta, la contaminación atmosférica y los fenómenos meteorológicos extremos están afectando en casi todos los sectores económicos.
Estos factores pueden aumentar los riesgos existentes o crear otros nuevos: enfermedades relacionadas con el calor, enfermedades infecciosas, accidentes, alergias y cáncer. Además de los efectos físicos, el cambio climático también puede afectar a la salud mental de las personas trabajadoras. Como resultado de ellos se producen mayores costes para la salud, menor calidad del empleo y pérdidas de productividad.
Un factor que debe haber inducido al aumento de esta percepción son los fenómenos meteorológicos recientemente ocurridos y que han generado un alto número de fallecidos y destrozos en los centros de trabajo.
Efectos del cambio climático en la salud
El calor se asocia a un aumento de las enfermedades infecciosas, los accidentes, las alergias o el cáncer, pudiendo también afectar a la salud mental de los trabajadores. Se prevé que las inundaciones y los incendios forestales aumenten en número y gravedad en toda Europa, causando lesiones y muertes. La contaminación atmosférica y el aumento de los niveles de alergenos van a aumentan el riesgo de enfermedades respiratorias. En el grupo de enfermedades víricas de transmisión vectorial se incluyen algunas de las más relevantes desde el punto de vista epidemiológico en España, todas ellas transmitidas por mosquitos.
La exposición al sol aumenta el riesgo de cáncer de piel. Los puestos de trabajo afectados son especialmente los trabajadores en la agricultura y silvicultura, en la construcción y en los servicios de emergencias: bomberos, policía y personal sanitario. También puede afectar a aquellos que trabajan en interiores de edificios mal ventilados, que puede afectar a su rendimiento cognitivo o producir un síndrome del edificio enfermo.
Los organismos públicos internacionales y nacionales abordan el cambio climático y sus efectos en la salud laboral
La Agencia Europea de Seguridad y Salud en Trabajo ha elaborado guías para actuar sobre el calor en los centros de trabajo.
La Organización Internacional del Trabajo (OIT), en su Informe sobre Protección Social 2024-2026 (pdf): Protección social universal para la acción climática y una transición justa, describe que el calor excesivo provoca 18.970 muertes laborales al año y casi 23 millones de lesiones en el ámbito laboral en todo el mundo. A todo esto, hay que sumar el aumento de temperaturas de la última década, la duración de las olas de calor y la peor calidad de aire.
Al igual que el Plan Nacional de Adaptación al Cambio Climático 2021-2030 para promover la acción coordinada frente a los efectos del cambio climático en España.
Según el director de los Estudios de Economía y Empresa de la Universitat Oberta de Catalunya (UOC), Xavier Baraza Sánchez, la adaptación debe abordarse en tres niveles:
- El plano físico: adaptaciones de tiempos, espacios, ventilación y protección frente al calor y la contaminación.
- El plano organizativo: refuerzo de protocolos de decisión y coordinación.
- El plano psicosocial: gestión de la incertidumbre, la presión y la sobrecarga asociadas a un entorno cambiante.
Lo que antes era excepcional y se resolvía con medidas puntuales, hoy en día es frecuente y exige rediseñar procesos, horarios y espacios de trabajo, como las pausas, la hidratación, accesos a sombra o climatización, la adaptación de las cargas físicas o detener una tarea cuando las condiciones de seguridad se superan. Los fenómenos meteorológicos extremos, como las inundaciones, las tormentas, los incendios o las olas de calor, añaden nuevos retos a la hora de garantizar que la actividad no se paralice, junto con la evacuación, la movilidad y las cadenas de suministro. La prevención de riesgos laborales debe convertirse en una anticipación, de manera que se incorporen variables ambientales en la planificación y se fomenten culturas organizativas que consideren la salud como un valor y no como un coste.
Ya en abril de 2024 el Laboratorio de Enfermedades Profesionales de Andalucía, Instituto Andaluz de Prevención de Riesgos Laborales, publicó en su web una Noticia sobre 'la enfermedad profesional y el cambio climático'.
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