15 años después, ESENER sigue viendo la prevención de riesgos psicosociales como reto emergente por la mayoritaria reticencia hablar de ellos [LARPSICO]

Andalucía, 10/11/2025

Se realizó el año pasado, pero ha sido en 2025 cuando se han presentado las conclusiones de la IV Encuesta europea de empresas sobre riesgos nuevos y emergentes (ESENER 2024), a cargo de la Agencia Europea de Seguridad y Salud en el Trabajo (EU-OSHA, por sus siglas en inglés). Esta, siempre esperada Encuesta, cuenta con una muestra muy significativa, porque abarca más de 41. 000 empresas de todas los tamaños y sectores de actividad en 30 países europeos, incluido, por supuesto, España. Además de evidenciar cuáles son los principales factores y riesgos en cada momento en los lugares o entornos de trabajo, la herramienta ESENR destaca sobre todo por ofrecer un significativo balance de cómo evolucionan tanto los principales factores de impulso de las debidas mejoras preventivas de riesgos laborales “nuevos y emergentes” cuanto los factores que persisten como obstáculos a su despliegue en igualdad de condiciones de gestión que los clásicos o más conocidos. También es interesante porque atiende el punto de vista de las personas que actúan en la gestión preventiva como representantes de las personas trabajadoras, evidenciando la importancia del principio participativo del personal para avanzar o progresar en las mejoras preventivas.

Entre las principales novedades que ofrece esta cuarta edición están, de un lado, desde un plano de los temas de fondo, el significativo acento que se pone en los factores de riesgo relacionados con el uso de las tecnologías digitales, poniendo el foco muy principalmente en los ergonómicos y, cómo no, en los psicosociales, a fin de promover una “vida laboral sostenible”. De otro, desde un plano de comparación metodológica, se ofrece, con frecuencia, una información que permite comparar las conclusiones de las tres últimas herramientas ESENER (2014, 2019, 2024), lo que facilita realizar un seguimiento útil de la evolución en el tiempo de los niveles de cumplimiento y de la penetración de la cultura preventivos en general, y en “riesgos nuevos y emergentes” en particular. Bajo esta óptica comparada, y por lo que aquí más interesa, no puede dejar de sorprender que, casi dos décadas después, tanto los riesgos ergonómicos como los psicosociales sigan considerándose como “desafíos emergentes”, cuando deberían estar más que asentados.

Sorprende, pues, el siguiente dato que aparece en la Encuesta. Pese a la creciente incidencia de los factores de riesgo psicosocial, la principal dificultad que se estima para abordar con eficacia en los centros de trabajo los riesgos psicosociales sigue siendo las reticencias para plantearlos, a hablar de ellos, de forma abierta en la empresa. Así lo estima prácticamente 6 de cada 10 personas encuestadas (el 59% de las respuestas). Por lo tanto, encontramos una gran paradoja, mientras que los factores de riesgo psicosocial figuran entre los más frecuentes en los centros de trabajo, junto a los musculoesqueléticos, parece seguir cerniéndose sobre ellos una cierta “ley del silencio”.

Entre esos factores de riesgo psicosocial prevalentes en toda la UE, incluidos los establecimientos de nuestro país, por supuesto, estarían:

  • La conflictividad generadora en el sector servicios por el trato con personas usuarias o clientes “difíciles”, que generan un alto riesgo de violencia externa, si bien parece que se reduce levemente (56% de las respuestas en 2024 frente al 59% de la encuesta anterior de 2019).
  • La presión del tiempo de trabajo, que es informada por el 43% de respuestas, ocupando la posición 7ª entre los factores de riesgo prevalentes, si bien en los países nórdicos llega a situarse en la primera posición (64% en Suecia, 71% en Finlandia).

En lo que concierne a la percepción informada o estimada por las personas que han sido encuestadas sobre tales factores de riesgo psicosocial:

  • Para el 21 % de los establecimientos se trata de riesgos más difíciles de gestionar que otros, incrementándose muy notablemente, hasta prácticamente doblarse, en los países nórdicos, al igual que en ediciones anteriores (38% en Suecia, 37% en Dinamarca y 35% en Finlandia).
  • Hallamos, pues, una nueva paradoja: los países que mayor tradición tienen de gestión de los riesgos psicosociales son más conscientes de su dificultad de gestión, mientras que se reduce esa percepción en aquellos con menor tradición y, seguramente, mucha menor cultura de prevención de estos riesgos (ej. Bulgaria -6%- y Croacia -8%-).

En esta línea, destacan los porcentajes de establecimientos en países del Sur, como Italia, que informan de no tener factores de riesgo psicosocial (47%), mientras que considera estar exentos de esos factores en porcentajes muy reducidos en los países nórdicos (ej. Finlandia, 12 %), así como en otros países centroeuropeos con leyes sólidas en gestión psicosocial (ej. Bélgica, con un 14 %; o Alemania).

  • Asimismo, en atención al tamaño de las empresas, la ESENER 4 encuentra una relación inversamente proporcional entre el tamaño y la declaración de no tener ninguno de los factores de riesgo psicosocial considerados; a menor tamaño mayor declaración de estar exentos de esos factores de riesgo, a mayor tamaño menor declaración de estar libres de ellos.

Por lo que concierne a la actividad preventiva respecto de ciertos factores y riesgos psicosociales, mediante evaluaciones y planes de acción:

  • el 64% de los centros de trabajo encuestados en la UE 27 llevarían a cabo evaluaciones de riesgos, declarando disponer de información suficiente sobre cómo incluir los riesgos psicosociales en dichas evaluaciones. El porcentaje mejora con un 64% frente al 60 % anterior de 2019
  • Los resultados son especialmente diversos por país, con las cifras más altas en los Países Bajos con el 79 %, España con el 71%, Italia y Dinamarca con el 70 %, a diferencia de Malta con el 38%) y Bulgaria con el 45%.
  • Respecto a los centros de trabajo que informan tener que tratar con el riesgo de violencia externa, el 46% que emplean a 20 o más personas afirman contar con un protocolo de gestión, ligeramente inferior a la media de la anterior.
  • En los centros dedicados a la salud humana y al trabajo social, el porcentaje asciende al 66%.
  • Con respecto a los planes de acción contra el estrés, el 39% de los centros con 20 o más personas empleadas en la UE-27 afirma tenerlos frente al 33% en de la encuesta de 2019, y disponer de procedimientos para abordar posibles casos de acoso o intimidación con un porcentaje del 55% en 2024, frente al 45% en 2019, este aumento se produce en todos los grupos de sectores de actividad.
Plan de acción y procedimientos establecidos contra los riesgos psicosociales (estrés, acoso o intimidación y violencia), por sector de actividad en la UE­27.

Plan de acción y procedimientos establecidos contra los riesgos psicosociales (estrés, acoso o intimidación y violencia), por sector de actividad en la UE­27. ESENER, 2024

Finalmente, respecto al impacto de la digitalización, los dos factores de riesgo más frecuentemente reportados relacionados con la digitalización del entorno laboral, después de los ergonómicos, serían el aumento de la intensidad laboral (34 %) y la sobrecarga de información (32%). Los principales factores de riesgo son los mismos en casi todos los sectores y su percepción estimada aumenta con el tamaño del centro de trabajo.

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