¿Qué hace la negociación colectiva para reducir los prevalentes riesgos psicosociales en el periodismo?: Nueva Ficha Científico-técnico Preventiva [LARPSICO]
La violencia de entorno político contra el periodismo profesional constituye uno de los lugares más comunes (tópicos) en el análisis de esta profesión, antes y, desde luego mucho más, a partir del boom de las redes sociales. De un lado, el progresivo incremento de los regímenes autoritarios, los conflictos armados, la violencia del crimen organizado y las mafias provocan inseguridad, angustia, acoso, “exilios” o “éxodos”, incluso muertes de un número significativo de periodistas, como refleja los estudios, informes y gritos de ayuda de organizaciones como Reporteros Sin Fronteras (RSF). No se trata tan solo de cuestiones de países menos desarrollados, sino que los encontramos en Europa, también en España. No por casualidad, constituye máxima actualidad en España las muy reiteradas peticiones de las personas profesionales de todos los medios para que se les proteja, ante la actitud de presión y violencia psíquica e ideológica de quienes perturban gravemente su actividad diaria, como sucedería en el Congreso, que parece mover ficha en tal sentido. En esa dirección modificará el art. 98 de su Reglamento.
En realidad, España no hace sino seguir el camino que trazara el Parlamento Europeo hace un par de años en esta misma dirección, ante las crecientes amenazas al ejercicio de libertad de los medios de comunicación. De ahí su posición favorable, por 448 votos a favor, 102 en contra y 75 abstenciones, al Reglamento comunitario (2024) en materia, la llamada Ley de Libertad de los Medios de Comunicación, que pretende obligar a los Estados miembros a garantizar el pluralismo de los medios y a que protejan su independencia frente a injerencias gubernamentales, políticas, económicas o privadas. Junto a las crecientes denuncias por acoso personal se multiplican las derivadas de la violencia contra profesionales de la información en las redes sociales digitales. Por ello, ya hay Comunidades Autónomas que promueven leyes que requieran a los medios que prevean medidas de protección frente a la violencia y el acoso digital a sus profesionales, también, especialmente, por razón de sexo.
Es evidente que la persistencia de estas viejas y nuevas formas de violencia y acoso contra las personas que trabajan en el sector de los medios de información y comunicación, sobre todo los de prensa, diaria o no, incide también en su pérdida de salud y bienestar. Hasta el momento, lo que, desde este plano, captó más la atención científica, sobre todo médica y psicológica, fue el síndrome de estrés postraumático, provocado por la cobertura informativa de catástrofes naturales o conflictos bélicos, incluso el llamado “estrés por compasión” (imagínense lo que debe ser cubrir a diario el genocidio en Gaza y la hambruna provocada como estrategia de guerra). También el estrés derivado de las continuas agresiones (amenazas, acosos, coacciones, violencia física, etc.) en los últimos años contra periodistas que cubren manifestaciones o protestas en todo el mundo, tanto por parte de la policía como de manifestantes. Lo que no solo representaría una amenaza grave para la libertad de prensa y una violación de normas y acuerdos internacionales, según denuncia un Informe de la UNESCO, sino también una fuente de factores de riesgo, y daño, para la salud e integridad personal (física, psíquica y moral).
Sin embargo, estamos más bien solo ante la punta del iceberg. Rara vez se analiza el grave impacto que para la salud psicosocial (mental, pero en sentido amplio, no solo psiquiátrico, como suele entenderlo el imaginario colectivo, de ahí que siga siendo tabú) tienen los entornos y las condiciones organizativas y de trabajo de estos profesionales, que permanece claramente invisibilizado. Por lo tanto, si este silenciamiento está extendido en relación con los factores de riesgo psicosocial y la salud mental en el conjunto de las personas trabajadoras y entornos de trabajo, es más llamativo en sectores prevalentes para estos factores de riesgo, como sin duda es el sector de medios de comunicación en general, y de la prensa en particular. Aunque esta limitada, sino parca, atención dificulta disponer de métricas suficientemente solventes y precisas del alcance del problema, en algún estudio autonómico, ya algo antiguo (2019), seguramente ahora es peor, informaba de que:
- 3 de cada 10 periodistas padecían estrés alto, estado emocional deficitario más extendido en el sector, si bien casi el 70% informaba de niveles de estrés bajo o moderado
- un 18% burnout.
El Informe Anual de la Profesión Periodística, que elabora la Asociación de la Prensa de Madrid (APM), muestra que un 75% (un 5% más que el año anterior) de las personas periodistas y del sector de la comunicación encuestadas el año 2023 considera que los déficits de los estados de salud mental de las personas profesionales de la información «es un problema grave o algo grave dentro del sector». Paradójicamente (también se produce en otros sectores), no consideran que el problema les afecte de forma directa. Por tanto, es evidente que hay un déficit de capacidad de reconocimiento de este problema en el entorno más inmediato, incluso en sí mismo, pese a que sí se percibe más fuera, en el entorno profesional sectorial, como mal del conjunto, aunque cada cuando se valora individualmente se difumine más. Lo que, por supuesto, hace más difícil la gestión preventiva de estos factores de riesgo psicosocial, que, nueva paradoja, en las empresas, y en sus convenios colectivos, del sector suelen quedar remitidos a una gestión individual.
¿Por qué esta alta incidencia? La precariedad elevada, las jornadas prolongadas, las formas de trabajo “a tarea” y el entorno violento ambiental, entre otros factores de riesgo psicosocial, estarían en la base de esa incidencia notable en la profesión periodística (estrés, violencia, burnout o síndrome de la persona quemada profesional, etc.). Por lo que es más llamativo este escaso interés por su estudio, hasta el punto de considerarse en algún artículo divulgativo, el auténtico “reportaje pendiente”
En suma, por lo aquí apuntado, breve, pero ilustrativamente, esperamos, queda claro que los factores y riesgos de carácter psicosocial, así como los problemas de salud mental, que sufren a diario, cotidianamente, quienes se dedican profesionalmente al mundo de la información (profesión periodística) presentan una creciente prevalencia (el estrés económico y laboral; la fatiga informática, la violencia y el acoso ambiental; el ciberacoso, sobre todo en sus modalidades sexuales y sexistas). Sin embargo, solo en parte y de forma reciente, comienzan a ser visibilizados, existiendo gran desconocimiento de su magnitud, alcance y, sobre todo, como frenarlos. Un déficit cognitivo que lo es tanto en el plano científico-técnico, como en la propia opinión pública y publicada, con el consiguiente déficit de difusión.
Pues bien, para intentar sacar de este ostracismo, científico-técnico y social, desde un enfoque netamente de prevención de riesgos laborales en general, y psicosociales en particular, los entornos de trabajo periodístico, más o menos digitalizados, el LARPSICO vuelve a ser pionero y ofrece una FICHA CIENTÍFICO-TÉCNICA PREVENTIVA (FCT-P, 02/4/2024) sobre estas cuestiones. Versa sobre la “Negociación colectiva y prevención de riesgos psicosociales en el sector de prensa diaria y no diaria: estado de la cuestión y retos de futuro” (pdf) y forma parte de la Colección número 4. Junto al análisis de la magnitud de este problema y sus principales factores de riesgo, se aportan soluciones para una prevención más eficaz. Y, a tal fin, se sigue como hilo conductor un enfoque muy interesante, cuál es determinar qué papel está cumplido la técnica de la autorregulación convencional, esto es, la negociación colectiva, en especial los convenios colectivos de sector, también los de empresa (en especial de los grandes grupos de medios en España).
La autoría de esta herramienta científico-técnica preventiva corresponde a Beatriz Herrero-Jiménez, Carlos Rodríguez-Crespo, Rosa Berganza., integrantes del Grupo de investigación CEMPOCOR (Center of Media and Political Communication Research), integrados a su vez en el Departamento de Ciencias de la Comunicación y Sociología de la Universidad Rey Juan Carlos. Esta ficha técnica está enmarcada en la iniciativa de colaboración del LARPSICO con grupos y proyectos de investigación reconocidos en los diversos ámbitos científicos sobre seguridad y salud en el trabajo. En este caso, tiene cabida en el marco de la colaboración con el proyecto “Periodistas y salud mental: factores de riesgo y estrategias de prevención desde una perspectiva comparativa internacional” (PID2023-146868OB-100), financiado por la Agencia Española de Investigación (AEI). Lo original del enfoque, lo exhaustivo del estudio y la apuesta por soluciones de futuro realistas y eficaces, hace de esta FCT-P un instrumento innovador y práctico para un ámbito de gestión de riesgos psicosociales profesionales tan desconocido como relevante. Alentamos no solo su lectura, sino su uso por empresas y prevencionistas.
Horario de atención telefónica: de 09:00 a 14:30 horas
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