Castilla y Andalucía : edición parcial de la obra original con los capítulos referidos a Andalucía

Información general

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Autoría
Louisa Tenison ; posfacio de Javier Piñar Samos
Editado por
Consejería de Cultura
Responsable de la edición
Publicado en
Sevilla
Año de publicación
2010
Precio
4.3 euros
Tipo
Recursos electrónicos
Soporte
Electrónico
Ref.
Documento electrónico en formato html ; Modalidad de acceso: World Wide Web.
Idioma
Español
ISBN
978-84-9959-047-9
Materias
Literatura, Bibliotecas y centros de documentación

Resumen de la publicación

La imagen publicada sobre Andalucía a lo largo del siglo XIX es ciertamente notable por su cantidad, temáticas abordadas y modalidades (grabado, litografía, fotografía). Estrechamente vinculada con el fenómeno del viaje, una parte de esta abundante iconografía se publicaría de forma autónoma en porfolios y álbumes con textos explicativos sucintos o como complemento informativo de esa amplia literatura sobre España y lo español que inundó las bibliotecas de viajeros y eruditos europeos desde la década de 1840. Pese a todo, fue mucho más lo que se trasmitió con la palabra impresa que lo que se hizo visible a través del pincel, el buril o la impresión fotográfica. En realidad, sólo una escasa porción de este yacimiento cultural y pintoresco que era Andalucía fue traducido a imágenes, en tanto que una profusa y detallada literatura daba cuenta de los valores monumentales y paisajísticos del territorio, de sus singularidades, costumbres y atavismos, de sus caminos y fondas, su abigarrada historia y su presente pintoresco. Si en muchos de los textos pioneros conviven las impresiones personales, lecturas mejor o peor digeridas y extractadas, erudición, conocimiento práctico del terreno y una inequívoca atracción por la aventura, el género irá progresivamente evolucionando hacia repertorios informativos normalizados, de los que las guías de viaje serán la expresión más cabal. A lo largo de las décadas de 1840 y 1850, toda Europa y una porción creciente del mundo accesible fue sometida a una operación sistemática de cartografiado turístico por parte de empresas francesas y anglosajonas especializadas en guías de viaje (Jennings, Murray, Bentley, Baedeker, Richard, Hachette), aprovechando el amplio repertorio de literatura viajera de inspiración ilustrada y romántica que ya estaba elaborado y dotando a esta base erudita de los aditamentos propios de una guía de bolsillo orientada al gran público: síntesis históricas y geográficas, rutas e itinerarios detallados, instrucciones acerca de lo que había de verse en cada lugar, informaciones prácticas sobre alojamientos y medios de transporte, mapas y planos sintéticos, ilustraciones; un nuevo tipo de libro, en suma, para el nuevo viajero de la modernidad. La obra de Louisa Tenison se instala en la frontera entre esas dos generaciones de literatura viajera, compartiendo rasgos que son propios de las memorias personales de viaje, pero asumiendo también los nuevos planteamientos que está imponiendo el mercado editorial. Como no podría ser de otro modo, es heredera de una tradición gráfica y literaria de origen británico que había dado sus mejores frutos en los porfolios litográficos de David Roberts, J.F. Lewis o Georges Vivian, pero también en los textos monumentales de Richard Ford. Y quizá su principal valor y novedad estriba en el intento de integrar de modo más explícito la palabra y la imagen, que hasta entonces parecían seguir sendas paralelas y escasamente conectadas, utilizado unos y otros sus específicos medios de difusión. Las experiencias españolas de Roberts, Lewis, Irving o Ford habían sido, por ejemplo, casi simultáneas en el tiempo, pero unos y otros habían comunicado sus resultados a través de publicaciones monográficas, donde las litografías aparecían pobremente descritas y los cuentos y descripciones adolecían de cualquier referente gráfico. Una de las pocas excepciones a esta tendencia había sido la colección de publicaciones turísticas sobre España que, por iniciativa editorial de Jennings, aparecían lujosamente ilustradas con los grabados al acero preparados por David Roberts [1] . Ese y otros proyectos marcaría el itinerario a seguir en el futuro por muchas publicaciones impresas: una más estrecha relación entre imagen y texto. La obra de Tenison se caracteriza precisamente por haber incidido en esta dirección, suministrando al público un libro lujosamente ilustrado, a la vez que un amplio documento sobre lo mejor que podía verse en Castilla y Andalucía, las experiencias que podían compartirse y las indicaciones prácticas necesarias para facilitar el desplazamiento y alojamiento de un viajero culto. La segunda razón que otorga a la obra de Tenison una especial relevancia no está directamente relacionada con el libro, sino con las actividades paralelas que el propio viaje hizo posibles. El trabajo fotográfico desarrollado por E.K. Tenison cobra todo su sentido en el contexto de esa dilatada estancia en España acompañando a su mujer. Entre 1851 y 1853 realiza uno de los reportajes más extensos y pioneros sobre España, en un momento en que la novedad técnica del soporte negativo de papel (calotipo) está empezando a generalizarse entre una reducida élite de aficionados, haciendo posible la multiplicación de la imagen fotográfica y su difusión a través de exposiciones y publicaciones ilustradas. Muy pocos fotógrafos antes que él habían experimentado con el calotipo en España (Claudius Weelhouse, Joseph de Vigier, tal vez Alphonse de Launay en su primera visita al país) y será en estos años de estancia española de Tenison cuando otros profesionales y aficionados se inicien en la producción fotográfica sobre papel tomando vistas españolas (Paul Marés. Charles Clifford, Vizconde de Dax). La obra de Tenison es, por ello, fundamental para aproximarse a las primeras vistas fotográficas de diversas ciudades y monumentos españoles.

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