LA NUEVA PLANIFICACIÓN DE LA SIERRA DE GRAZALEMA AUMENTA EN 549 HECTÁREAS LAS ZONAS DE RESERVA
El Parque Natural de la Sierra de Grazalema aumentará en 549 hectáreas sus zonas de reserva o máxima protección, con la incorporación de los montes públicos Dehesa del Taramal y La Camilla. Así se recoge, como una de sus principales novedades, en la nueva planificación de este espacio protegido, aprobada hoy por el Consejo de Gobierno e integrada por tres planes: el de Ordenación de los Recursos Naturales, el Rector de Uso y Gestión y el de Desarrollo Sostenible.
Los dos primeros documentos sustituyen a los vigentes desde 1988, mientras que el tercero se aplicará por primera vez con el fin de impulsar y mejorar la economía de los nueve municipios gaditanos y cinco malagueños que conforman el área de influencia del parque natural. Los planes han sido elaborados por la Consejería de Medio Ambiente con el acuerdo de los sectores sociales e institucionales de la comarca.
El Plan de Ordenación de los Recursos Naturales distribuye los usos y actividades en el territorio de acuerdo con la capacidad de los ecosistemas y sus diferentes valores ecológicos. Es en este documento donde se recoge la ampliación de las zonas de reserva con la incorporación de los montes Dehesa del Taramal y La Camilla, ambos de titularidad pública. El primero de ellos, de 297,5 hectáreas, presenta como principal atractivo su masa forestal de pinsapos, en tanto que las 251,5 hectáreas del segundo servirán para conectar y dar continuidad al resto de las zonas de máxima protección.
Con esta modificación respecto al anterior plan, las áreas de reserva de la Sierra de Grazalema pasan a tener 3.857 hectáreas (un 7,22% de la superficie total del parque). En ellas se incluyen los pinsapares y otros enclaves de gran valor ecológico y paisajístico, como los cañones fluviales formados por los arroyos Bocaleones y Garganta Seca.
Otra de las novedades recogidas es la mayor protección que se otorga a los matorrales y pastizales del parque, frente a su anterior catalogación al mismo nivel que los terrenos agrícolas. Estos enclaves pasan ahora a integrarse en las denominadas zonas de regulación especial, con un nivel intermedio de protección y formadas por terrenos de interés ganadero-forestal y alto valor ambiental y paisajístico. En su conjunto ocupan el 83,56% del parque natural, con 44.629 hectáreas.
Por último, como zonas con menor exigencia de protección (llamadas de regulación común) quedan únicamente los terrenos agrícolas, que en la Sierra de Grazalema ocupan 4.717 hectáreas (el 8,83% de la superficie del parque).
Esta delimitación básica de niveles de protección se completa con las previsiones que, para los próximos ocho años, recoge el segundo de los documentos aprobados hoy: el Plan Rector de Uso y Gestión. En líneas generales, su aplicación supondrá profundizar en las medidas desarrolladas desde 1988, sobre todo en lo relativo a la conservación de las masas boscosas (pinsapares, quejigares, alcornocales, encinares y formaciones de ribera); el mantenimiento de la calidad de las aguas superficiales y subterráneas; el empleo de energías renovables, y el fomento de prácticas agrícolas y ganaderas compatibles con el medio ambiente.
Plan de Desarrollo Sostenible
La planificación aprobada por el Consejo de Gobierno se completa con el Plan de Desarrollo Sostenible (PDS), en el que se establece la estrategia de dinamización socioeconómica para los próximos seis años en el parque natural y su área de influencia.
Este documento, elaborado con la colaboración de la Universidad de Sevilla y el Instituto de Desarrollo Regional, recoge un total de 249 medidas repartidas en siete grandes bloques: mejora de la gestión del medio natural, fortalecimiento de los sistemas productivos locales, modernización de infraestructuras y equipamientos, formación de recursos humanos e investigación, patrimonio cultural, mejora de la gestión institucional y fomento de la participación social.
En el primero de estos apartados destacan, entre otras iniciativas, las destinadas a fortalecer las poblaciones de corzo y a fomentar la conservación de las especies ganaderas autóctonas. También se dará prioridad a los planes de prevención de incendios en la zona del pinsapar, la ordenación del sector corchero y la transformación de eucaliptales y pinares en masas de frondosas autóctonas. El bloque se completa con campañas de educación ambiental sobre el ciclo integral del agua.
En cuanto al fortalecimiento del sistema productivo local, las principales previsiones del PDS se dirigen a fomentar la creación de empresas especializadas en instalaciones de energía solar, incentivar inversiones en nuevas tecnologías de la información y promover la creación de tejido industrial asociado a las actividades tradicionales de la ganadería, la agricultura y la artesanía.
El bloque de modernización de infraestructuras y equipamientos recoge como objetivos destacados completar la dotación de depuradoras en todas las poblaciones del área de influencia del parque, ampliar la red de miradores y mejorar las conexiones de caminos rurales y pistas forestales entre los municipios gaditanos y malagueños.
Dentro del capítulo de recursos humanos e investigación, las medidas se centrarán en la profesionalización del sector turístico para incrementar la calidad de sus productos y servicios, así como en actividades formativas sobre artesanía y oficios tradicionales.
En el apartado cultural, las previsiones se dirigen a una promoción turística basada en las rutas de los pueblos blancos y a la colaboración entre la Junta, los grupos de desarrollo rural, los ayuntamientos y las entidades privadas para la conservación y recuperación del patrimonio local.
De igual modo, también se promoverán acuerdos con las entidades locales para el establecimiento de normas urbanísticas coherentes con el desarrollo sostenible y la calidad ambiental, así como para elaborar directrices comunes de rehabilitación y construcción de edificaciones acordes con las tipologías arquitectónicas tradicionales.
Finalmente, respecto a la participación social, el PDS prestará especial atención al desarrollo de programas de capacitación empresarial para mujeres y de apoyo al asociacionismo de las empresas de turismo activo.
De acuerdo con el modelo implantado en otros parques naturales, la Agencia de Innovación y Desarrollo de Andalucía asumirá las medidas de carácter económico a través de unidades técnicas de promoción integradas en sus gerencias provinciales. La coordinación general del plan correrá a cargo de las delegaciones del Gobierno de la Junta, mientras que el seguimiento de las iniciativas ambientales corresponderá a las delegaciones de Medio Ambiente en Cádiz y Málaga, así como a la Oficina del Parque Natural.
El PDS se aplicará en un territorio de 139.702 hectáreas, de las que 53.400 están dentro de los límites del parque natural. En total se verán beneficiados 14 municipios, nueve de la provincia de Cádiz y cinco de Málaga. Los gaditanos son Algodonales, Benaocaz, Grazalema, El Bosque, El Gastor, Prado del Rey, Ubrique, Villaluenga del Rosario y Zahara de la Sierra. De ellos, tres tienen la totalidad de su término municipal dentro del espacio protegido: Benaocaz, Grazalema y Villaluenga del Rosario. Los municipios malagueños incluidos son Benaoján, Montejaque, Cortes de la Frontera, Jimena de Líbar y Ronda. En este caso, tan sólo el término de Montejaque se ubica totalmente dentro de los límites del parque natural.
Con el PDS aprobado hoy, la Sierra de Grazalema se sumará al conjunto de diez parques naturales que ya cuentan con este instrumento de fomento económico: Los Alcornocales, Sierra Mágina, Sierra Norte de Sevilla, La Breña y Marismas del Barbate, Sierra de las Nieves, Cabo de Gata-Níjar, Sierra de Aracena y Picos de Aroche, Sierras Subbéticas, Sierra Nevada y Sierras de Cazorla, Segura y Las Villas.
La Junta