Stablecoins: claves para entender su auge y sus efectos

Información general

Resumen

Autoría: Olga Gouveia

Publica: BBVA Research

Fecha: 6 de marzo de 2026

Si alguien hubiera dicho hace pocos años que “tokens privados” podrían influir en debates sobre pagos globales, regulación financiera o soberanía monetaria, habría sonado a ciencia ficción. En los últimos meses, esa conversación es cotidiana.

Puntos clave

  • Una stablecoin es un “vale digital” cuyo valor se vincula a un activo de referencia, normalmente una divisa. Las más comunes son las stablecoins colateralizadas (respaldadas por una reserva de activos líquidos) mientras otras recurren a mecanismos algorítmicos
  • A día de hoy, el principal caso de uso sigue estrechamente ligado al mundo cripto: las stablecoins actúan como puente de liquidez para entrar y salir de otros criptoactivos.
  • El modelo de negocio de los emisores es relativamente sencillo: cuando un usuario entrega dólares, euros u otra moneda fiduciaria, el emisor acuña stablecoins e invierte esa reserva en activos líquidos y, en principio, de alta calidad (por ejemplo, deuda pública a corto plazo, repos o depósitos).
  • Para los bancos, las stablecoins son a la vez reto y oportunidad. Pueden erosionar ingresos por pagos transfronterizos y remesas, y si compiten por depósitos, encarecer financiación y limitar crédito, especialmente en economías emergentes.
  • En política monetaria, el riesgo mayor aparece cuando se adopta masivamente una stablecoin en divisa extranjera: se puede producir una sustitución monetaria de facto, una “dolarización digital” que debilita la transmisión de la política monetaria local y puede aumentar la volatilidad de flujos, especialmente donde instituciones y moneda son frágiles.
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